El Consejo Noruego para Refugiados (NRC por sus siglas en inglés) es una organización humanitaria independiente que ayuda a las personas que se ven obligadas a huir. Protegemos a las personas desplazadas y las apoyamos mientras construyen un nuevo futuro.

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Colombia: Atrapados en su propio territorio

Colombia: Atrapados en su propio territorio

Niñas y niños viven con miedo. Ya no pueden salir a la calle. Para ellos, el confinamiento significa no poder ir al colegio, no poder jugar con sus amigos y vivir sin tranquilidad. Foto: AICA/NRC
Desde enero de 2025 hasta la fecha, el conflicto armado ha obligado a confinarse a más de 170.000 civiles. Esta es una estrategia de los grupos armados no estatales para ejercer control, especialmente en las zonas rurales. Quien controla a la población también controla el territorio.
Comunicado de prensa
Publicado 24. Mar 2026

En respuesta a esta crisis, organizaciones humanitarias internacionales hacen un llamado a las autoridades colombianas y a los observadores internacionales a mantener su atención en estas poblaciones. La protección de sus derechos y su supervivencia dependen de una respuesta humanitaria inmediata.

Para la gran mayoría de los cincuenta millones de habitantes en Colombia, los territorios rurales en algunas regiones permanecen fuera de su alcance como consecuencia del conflicto armado. En estas zonas, decenas de miles de personas son forzadas a confinarse en sus propios hogares, no pueden ejercer su derecho a la libertad de movimiento durante semanas enteras como una estrategia calculada de los grupos armados no estatales.

Un número significativo de víctimas de confinamiento pertenece a comunidades indígenas y afrocolombianas, mientras que los riesgos de violencia basada en género y reclutamiento forzado afectan especialmente a mujeres, niñas y niños durante los confinamientos.

“Colombia se encuentra actualmente en la lista de los tres países del mundo con el mayor número de personas desplazadas. Es igualmente alarmante la magnitud de quienes se ven obligados a sobrevivir y soportar enfermedades a puerta cerrada, con necesidades extremas de ayuda humanitaria”, afirmó Boris Aristín, gerente del consorcio de respuesta a emergencias MIRE+, quien representa una alianza estratégica de organizaciones humanitarias internacionales.

“Esto no es normal, ni debería serlo. La comunidad internacional debe seguir haciendo un llamado a todos los grupos armados no estatales en Colombia para que respeten la libertad de movimiento de los civiles”.

El derecho de las personas a circular libremente se ha convertido en un privilegio otorgado por actores armados no estatales que ejercen influencia sobre la población. Esto es particularmente evidente en el occidente de Colombia.

“Cada paso fuera de la comunidad es decisión de ellos”, explica un habitante del Pacífico, refiriéndose a los grupos armados. El confinamiento forzado ha convertido zonas rurales en zonas prohibidas. La sombría conclusión de este habitante es diciente: “La mayoría de los colombianos no pueden acercarse a esta zona. Millones no saben que sufrimos en silencio”.

La vida durante el confinamiento es una lucha contra la privación. En muchas comunidades rurales no cuentan con suministro de agua y la electricidad es un lujo que funciona solo unas pocas horas al día. El dolor debe soportarse sin medicamentos y sin esperanza de acceder a un médico o a atención de emergencias. Las niñas y niños se enfrentan al riesgo de reclutamiento forzado por parte de actores armados no estatales. Cultivar es imposible ya que las personas están confinadas en sus hogares y los ríos —la única ruta de transporte para muchos— son prohibidos por los actores armados no estatales. Cualquier persona que decida desafiar sus reglas pone su vida en riesgo.

“El miedo al conflicto está fragmentando la nación en áreas aisladas donde el derecho a la movilidad ya no existe”, afirmó Aristín. “En zonas donde el Estado está ausente o limitado por la violencia, los actores humanitarios internacionales son esenciales para entregar alimentos, agua, protección, refugio, educación, salud y servicios de salud sexual y reproductiva a quienes los necesitan. Sin embargo, este alivio depende totalmente de la financiación humanitaria global. Si esta generosidad sigue disminuyendo, el conflicto armado afectará una vez más a estas comunidades y su sufrimiento silencioso conducirá inevitablemente a la pérdida de vidas”.

Notas para editores:

  • El consorcio MIRE+ es un mecanismo de respuesta a emergencias establecido en 2020. Actualmente está liderado por el Consejo Noruego para Refugiados en asociación con Acción contra el Hambre y Médicos del Mundo Francia.
  • MIRE+ brinda asistencia humanitaria de respuesta rápida a comunidades afectadas por el desplazamiento, confinamiento forzado o desastres en cualquier lugar del país donde surjan emergencias y la respuesta del consorcio aporte un valor agregado. En los días críticos iniciales de una emergencia, el consorcio entrega transferencias monetarias, asistencia psicosocial y legal, educación en emergencias, seguridad alimentaria, salud, refugio, agua, saneamiento e higiene. Tras esta fase inmediata para salvar vidas, el consorcio evalúa la viabilidad y apoya procesos de recuperación temprana.
  • Desde enero de 2025, el consorcio MIRE+ ha asistido a cerca de 20.000 personas forzadas al confinamiento y con restricciones de movilidad en el país.
  • El consorcio MIRE+ cuenta con el financiamiento de la Unión Europea (ECHO), el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).
  • Según Naciones Unidas, 172,395 personas han sido forzadas a confinarse en el país entre enero de 2025 y marzo de 2026 (OCHA). La crisis del confinamiento se concentra en el occidente, con 91.627 personas afectadas solo en los departamentos de Cauca, Chocó, Nariño y Valle del Cauca (OCHA).
  • A finales de 2024, 7,3 millones de personas vivían en situación de desplazamiento interno como consecuencia del conflicto y la violencia en Colombia. Esta cifra solo fue superada por Siria (7,4 millones) y Sudán (11,6 millones) (IDMC).
  • El financiamiento humanitario para Colombia se redujo a la mitad entre 2024 y 2025, pasando de 205,9 millones de dólares en 2024 a 95,1 millones de dólares en 2025 (OCHA).
  • Cerca de 9,9 millones de colombianos siguen viviendo en áreas donde hay presencia de grupos armados no estatales (OCHA).

Para más información, por favor contactar a:

  • Línea global de atención a medios del NRC: media@nrc.no | +47 905 62 329
  • Ana Milena Ayala Sánchez, oficial de incidencia y comunicación en Colombia: ana.ayala@nrc.no | +57 323 274 6021