Crisis desatendidas
10 cosas que debes saber sobre la situación humanitaria en Ecuador
La violencia está destrozando la vida cotidiana en Ecuador, un país que durante mucho tiempo fue reconocido por su solidaridad y calidez hacia los vecinos que huían de las crisis.
Ecuador ha pasado drásticamente de tener una de las tasas de homicidios más bajas de América Latina a convertirse en uno de los países más violentos de la región. A pesar de los intentos del Gobierno por contener la crisis, la escalada de violencia ha provocado un aumento de los desplazamientos forzados. En 2025, el país registró el tercer mayor número de personas desplazadas en el continente, solo por detrás de Haití y Colombia.
Este año, Ecuador figura por primera vez en la lista del Consejo Noruego para Refugiados (NRC) sobre las crisis de desplazamiento más desatendidas del mundo.
Aquí hay diez cosas que debes saber sobre la crisi humanitaria que se está desarrollando en el país.
#1. La violencia: una dura realidad
Los grupos delincuenciales organizados ejercen influencia en diversos territorios y controlan comunidades. Imponen normas, restringen la libertad de movimiento y utilizan la violencia para controlar a la población.
Hoy en día, actividades cotidianas como ir al trabajo, caminar a la escuela, abrir una tienda, subir al autobús o contestar una llamada de un número desconocido pueden poner en riesgo la vida de las personas.
La extorsión, el secuestro, las amenazas, el uso de artefactos explosivos improvisados, el asesinato, la violencia sexual y el reclutamiento forzado de niñas y niños se encuentran entre las violaciones de derechos humanos denunciadas en el país.
#2. Vivir con miedo
En Ecuador, hay niños menores de cuatro años que ya distinguen entre el sonido de los fuegos artificiales y el de un disparo. El miedo forma parte del día a día de una generación que crece en el país.
La gente está cambiando sus rutinas, evitando ciertos lugares o restringiendo sus movimientos para protegerse. Se evitan en la medida de lo posible las actividades cotidianas como trabajar, estudiar, acceder a servicios de salud o salir de casa después de las 6 de la tarde.
El uso de teléfonos móviles y redes sociales para mantenerse en contacto y comprobar que los miembros de la familia están a salvo durante todo el día es una medida de precaución adoptada por temor por las familias que viven en zonas donde operan grupos delincuenciales organizados.
#3. Sobrevivir a la extorsión
Algunas personas se ven obligadas a pagar 3 dólares semanales a grupos delincuenciales organizado a modo de impuesto ilegal. Quienes no pagan pueden ser desalojados por la fuerza de sus hogares o asesinados.
Los taxistas y comerciantes se ven obligados a pagar sobornos para poder abrir sus negocios o prestar sus servicios de transporte público. El uso de explosivos contra los negocios que no pagan, sumado al asesinato de transportistas, no les deja otra opción que ceder para poder seguir trabajando.
#4. Fronteras invisibles
En Ecuador, la presencia geográfica de los grupos delincuenciales está muy fragmentada y, como consecuencia, ciertas áreas dentro de los barrios se convierten en zonas de disputa. Por ello, los grupos delincuenciales organizados establecen fronteras que delimitan las áreas donde operan. La población local identifica escuelas, viviendas, instalaciones deportivas y negocios como puntos de referencia que marcan estas fronteras. En la práctica, esta demarcación restringe el acceso a los barrios y limita la circulación entre los distintos territorios controlados por los grupos delincuenciales organizado.
#5. El número de personas obligadas a huir va en aumento
En Ecuador, las amenazas de muerte de grupos delincuenciales no son solo advertencias; son una realidad mortal. Cientos de miles de personas huyen para salvar sus vidas. Quienes no pueden pagar la extorsión, los padres que intentan salvar a sus hijos del reclutamiento forzado, las víctimas de violencia sexual y quienes han presenciado crímenes que no deberían haber visto, se ven obligados a abandonar sus hogares, trabajos, escuelas y comunidades.
Tan solo en 2025, la violencia obligó a más de 130.000 personas a huir dentro del país, lo que supone un aumento del 30 por ciento en comparación con 2024.
Según informes recientes, las familias desplazadas se están escondiendo y cortando todo vínculo con sus comunidades. Por temor a encontrarse con grupos criminales, muchos optan por restringir severamente sus movimientos, lo que les impide ganarse la vida.
#6. Escuelas en riesgo
La violencia ha puesto en peligro el derecho de las niñas y los niños a la educación. La presencia de grupos delictivos organizados en las escuelas, junto con las amenazas contra los profesores y los enfrentamientos en zonas cercanas, interrumpen la escolarización y provocan el desplazamiento forzado de familias enteras.
En algunos casos, las escuelas han cerrado temporalmente como medida preventiva para proteger a estudiantes y profesores. En otros, los niños han cambiado de escuela o han abandonado por completo el sistema educativo, interrumpiendo así su trayectoria de aprendizaje.
#7. Personas desatendidas
A pesar del grave impacto de los grupos delincuenciales organizados y de las crecientes necesidades derivadas de la violencia, muchas personas siguen desprotegidas y desatendidas.
Si bien las autoridades locales y nacionales de Ecuador han expresado su preocupación y han implementado diversas medidas, actualmente no existe ninguna ley que reconozca a las víctimas de la violencia ni que garantice un apoyo eficaz y oportuno a sus necesidades.
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#8. Una crisis con financiación insuficiente
A pesar de la gravedad de la situación, la comunidad internacional y el gobierno nacional deben fortalecer su coordinación para afrontar las consecuencias de la violencia. Este esfuerzo conjunto es fundamental para inspirar una mayor solidaridad por parte de los donantes internacionales ante las urgentes necesidades humanitarias del país. El compromiso global de no dejar a nadie atrás aún no se ha cumplido para las miles de personas afectadas por la violencia en todo el país.
#9. Solidaridad no recíproca
Ecuador ha sido un ejemplo para la región. Históricamente, ha acogido a cientos de miles de refugiados y migrantes. Hoy, por ejemplo, alberga a unos 440.000 refugiados y migrantes venezolanos. Sin embargo, miles siguen enfrentando graves dificultades para integrarse, y el apoyo de la comunidad internacional ha disminuido drásticamente. Por cada 100 dólares estadounidenses solicitados para cubrir las necesidades de los refugiados y migrantes, los donantes internacionales aportaron tan solo 8 en 2025.
Miles de personas siguen esperando una oportunidad para obtener ingresos que les permitan alimentar a sus familias tres veces al día. Mientras tanto, las familias que esperaban encontrar un lugar seguro en Ecuador para reconstruir sus vidas ahora se ven directamente afectadas por la violencia.
#10. Casi 2 millones de personas necesitan asistencia humanitaria
Naciones Unidas estiman que 1,9 millones de personas necesitan asistencia humanitaria en 1o provincias prioritarias de todo el país (Bolívar, El Oro, Esmeraldas, Guayas, Los Ríos, Manabí, Morona Santiago, Orellana, Pastaza, and Sucumbíos).
Como consecuencia de la violencia, desastres como las inundaciones y la fragilidad económica, miles de personas se encuentran en una situación de necesidad urgente de alimentos, agua potable, refugio, atención médica, educación y protección.




