El Consejo Noruego para Refugiados (NRC por sus siglas en inglés) es una organización humanitaria independiente que ayuda a las personas que se ven obligadas a huir. Protegemos a las personas desplazadas y las apoyamos mientras construyen un nuevo futuro.

Protegemos a las personas desplazadas y las apoyamos mientras construyen un nuevo futuro. Comenzamos nuestra labor de ayuda tras la Segunda Mundial. Hoy, trabajamos en crisis nuevas y prolongadas en más de 40 países.

NORCAP trabaja para proteger y empoderar mejor a las personas afectadas por crisis y el cambio climático. Colaboramos con socios en la búsqueda de soluciones para satisfacer la necesidades de las personas en el riesgo.

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Tras el terremoto de Colombia

Luis vivía con su esposa en el segundo piso de una casa alquilada. Tras el terremoto, parte de su vivienda, incluida la cocina, se derrumbó, por lo que ya no pueden seguir viviendo allí. Foto: Ana Milena Ayala Sánchez/NRC
El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia. En cuestión de segundos, causó daños en más de 160.000 viviendas, cobró cientos de vidas y alteró la vida cotidiana de alrededor de un millón de personas.
Publicado 27. Ago 2026

Colombia


¿Qué sucede después de que la tierra deja de temblar?

Los primeros siete días permitieron dimensionar la magnitud de la devastación, pero también mostraron la fortaleza de las comunidades que respondieron ante la emergencia. A través de siete testimonios, repasamos cómo se desarrolló la emergencia durante esa primera semana y cómo cambian, día a día, las necesidades de las personas. El apoyo será necesario mucho después de que pase la crisis inmediata, mientras las comunidades pasan de la conmoción al largo proceso de recuperación.

Foto: Ana Milena Ayala Sánchez/NRC

Lunes

Cuando ocurrió el terremoto fue un caos total. Esa mañana había comenzado como cualquier otro día, pero de repente sentimos un movimiento muy fuerte. Vimos a la gente corriendo y todo se convirtió en un caos.

Luis comparte la realidad de su familia después de que los graves daños causados por el terremoto en el occidente de Colombia dejaran su vivienda completamente inhabitable.

Los desastres destruyen la vida cotidiana sin previo aviso, tanto en las zonas urbanas como rurales. La conmoción inicial deja a las familias desorientadas, desesperadas por encontrar a sus seres queridos y con una necesidad urgente de seguridad básica y asistencia humanitaria de emergencia.

Foto: Ana Milena Ayala Sánchez/NRC

Martes

Esta es una experiencia que deja una huella para siempre. Para muchas personas, afectará su futuro, su trabajo, sus medios de vida y sus hogares. Edificios enteros han quedado inhabitables, dejando a las personas sin un lugar adonde ir, en las calles...

Un joven voluntario de rescate entre las ruinas del terremoto, conmovido por la tragedia y motivado por la esperanza de encontrar sobrevivientes.

Cuando los edificios se derrumban, la crisis entra en una nueva y difícil etapa. Las familias permanecen en una situación de incertidumbre; algunas quedan expuestas en las calles y enfrentan la incertidumbre total sobre dónde dormirán al día siguiente. La respuesta humanitaria ofrece esperanza frente a la incertidumbre.

Miércoles

Estamos preparando comida, preparando sopa de pescado y dándosela a todos los voluntarios que están retirando los escombros de las calles.

Willington, un hombre desplazado por el conflicto que ahora utiliza su negocio para ofrecer esperanza en medio de la crisis.

Foto: Ana Milena Ayala Sánchez/NRC

En medio de la destrucción, el espíritu comunitario se hace presente. Quienes se ven afectados son siempre los primeros en dar un paso al frente y ayudarse mutuamente, demostrando una fortaleza y una dignidad extraordinarias. Willington ya había sido afectado por el conflicto armado. Ahora, después de perder su vivienda a causa del terremoto, él y el equipo de su restaurante preparan comida para los voluntarios que trabajan en distintos puntos del municipio. La solidaridad debe prevalecer y no solo durante siete días. La recuperación total tras este terremoto podría tardar entre tres y cuatro años.

Foto: Ana Milena Ayala Sánchez / NRC

Jueves

Nuestra escuela resultó afectada por el terremoto, así que mis hijas no pueden asistir a clases. El plan es enseñarles de manera virtual, pero perdimos nuestros teléfonos y aquí no hay internet. Mis hijas sienten que su futuro se está quedando atrás.

Una madre destaca el futuro educativo incierto de sus hijas en una zona gravemente afectada por el terremoto, donde la única escuela que permanece en pie está siendo utilizada para almacenar la ayuda humanitaria que llega.

Más de 3.000 escuelas resultaron afectadas por el terremoto, interrumpiendo la educación de aproximadamente 500.000 niños y niñas. Proporcionar aulas temporales y reconstruir las escuelas dañadas es fundamental. Esto permite recuperar una sensación de normalidad, mantener a los niños y niñas seguros y brindarles estabilidad cuando su mundo ha cambiado por completo.

Foto: Ana Milena Ayala Sánchez / NRC

Viernes

Vine de Venezuela a este país después de perderlo todo. Ahora, siete meses después de haber logrado comprar nuestras pocas pertenencias con muchísimo esfuerzo, nos hemos quedado nuevamente sin nada.

Yoselin, una joven madre venezolana que dejó todo atrás en su país y que ahora, junto a sus hijos, necesita todo el apoyo y la solidaridad que puedan recibir.

Colombia alberga una de las mayores poblaciones de personas refugiadas y migrantes del mundo, principalmente provenientes de Venezuela. Muchas viven en zonas donde ocurrió el terremoto. En cuestión de segundos, los desastres pueden borrar años de esfuerzo, despojar a las familias de sus pertenencias básicas y obligarlas, una vez más, a reconstruir sus vidas desde cero. La respuesta humanitaria debe poner a las personas en el centro y tratarlas con humanidad.

Sábado

Yo tenía una casa, pero la perdí cuando me vi obligado a huir del Guaviare. Después fui al Chocó y fui desplazado por segunda vez. Ahora, aquí, he perdido mi casa por tercera vez.

Un hombre que recorrió más de 1.000 kilómetros desde el oriente hasta el occidente de Colombia para escapar del conflicto, solo para que el terremoto golpeara el lugar donde había buscado refugio.

Estas comunidades, que ya soportaban el impacto del conflicto armado en Colombia, ahora enfrentan también las consecuencias del terremoto. Perder una vivienda es devastador; perderla repetidamente pone a prueba la capacidad humana de resistir hasta el límite. El apoyo humanitario ofrece una red de protección fundamental para las familias que han sufrido pérdidas una y otra vez.

Domingo

La ciudad queda con una sensación de incertidumbre... Las personas están experimentando mucha ansiedad, pensando: “No sé qué va a pasar con mi futuro”. Muchas personas también están sin trabajo.

María, una sobreviviente del terremoto que recibió apoyo del NRC, reflexiona sobre el futuro incierto de sus hijas en Chocó, un departamento profundamente afectado por el conflicto y con altos niveles de pobreza.

Hay mucho por hacer y un largo camino por recorrer. El Consejo Noruego para Refugiados (NRC) ha desplegado equipos de emergencia para entregar almohadas, colchones, mantas, transferencias de efectivo, apoyo educativo, agua potable y acceso a soluciones de higiene. En los espacios temporales, estamos entregando ayuda humanitaria y brindando orientación clave en coordinación con otras organizaciones humanitarias y las autoridades locales. Nos aseguramos de que, más allá de los suministros físicos, las familias reciban atención significativa, seguridad y calidez humana cuando más lo necesitan.