El Consejo Noruego para Refugiados (NRC por sus siglas en inglés) es una organización humanitaria independiente que ayuda a las personas que se ven obligadas a huir. Protegemos a las personas desplazadas y las apoyamos mientras construyen un nuevo futuro.

Protegemos a las personas desplazadas y las apoyamos mientras construyen un nuevo futuro. Comenzamos nuestra labor de ayuda tras la Segunda Mundial. Hoy, trabajamos en crisis nuevas y prolongadas en más de 40 países.

NORCAP trabaja para proteger y empoderar mejor a las personas afectadas por crisis y el cambio climático. Colaboramos con socios en la búsqueda de soluciones para satisfacer la necesidades de las personas en el riesgo.

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¿Qué deberías saber hoy sobre el desplazamiento en Colombia?  

Cerrar la puerta de la casa sin mirar atrás, —sin saber si volverás y de manera forzada—, es una decisión que nadie debería tomar. Desafortunadamente para millones de personas en Colombia esta sigue siendo su realidad.
Publicado 21. Jul 2026

Colombia


—“Hay personas que no saben lo que es salir y dejar todo atrás, su casa, su familia, su estabilidad, en las ciudades eso no pasa”, dice Alba*, una mujer que tuvo que huir de su hogar apenas con la ropa que llevaba puesta. 

¿Qué está pasando?

En el 2025, en Colombia 1,6 millones de personas fueron afectadas por el conflicto armado. De ellas, cerca de 400.000 fueron víctimas de desplazamiento forzado. 

La escena se repite en varios territorios rurales del país: la población está en su casa y llegan grupos armados organizados a sus territorios, amenazando o atemorizando a la población. Minutos más tarde, personas salen huyendo, dejando sus hogares atrás. 

“Ves camionetas saliendo del pueblo llenas de personas, todos corren a esconderse, no hay buses vacíos y todos van asustados, desde ahí sabes que nada será igual”, dice Gabriela quien tuvo que desplazarse por la llegada de grupos armados organizados a su vereda. 

Como consecuencia de la situación, miles de personas víctimas del conflicto requieren de asistencia humanitaria y protección. La persistencia del conflicto agrava su situación.  

Un profesor escolar, desplazado por el conflicto armado, nororiente de Colombia. En contextos afectados por el conflicto armado, los docentes cumplen un rol que va más allá de la enseñanza. Foto: Mariano Vimos / Aica Colectivo

¿Por qué ocurre?

Según Naciones Unidas en 2025 la expansión territorial de los grupos armados organizados llegó al 60 por ciento de los municipios del país. Más de 9,5 millones de personas viven bajo áreas de influencia de estos grupos.              

“Siempre se escudan en la población civil para protegerse, sin importarles quienes no están en el conflicto”, dice Jairo*, una víctima del conflicto. 

La dinámica del conflicto armado en Colombia ha experimentado transformaciones significativas en los últimos años. La fragmentación de algunos actores armados y las disputas entre distintos grupos han configurado nuevos escenarios de riesgo y afectación para las comunidades. Este panorama ha generado nuevos desafíos para la institucionalidad y la respuesta territorial de las instituciones civiles del Estado. 

Un fenómeno que afecta a la población civil

La vida de la población en muchas regiones del país ha cambiado debido al conflicto armado. El derecho a la vida está en riesgo y el temor de la población continúa, especialmente en los territorios más apartados.  

“Una vez dispararon encima de la casa, las balas entraron muy fácilmente, nos tocó salir corriendo y cambiarnos de vereda”, recordó Leidy*, quien vivía antes en el campo. Su casa estaba hecha de madera y muchas veces presenció enfrentamientos entre actores armados. 

Una mujer campesina, desplazada por el conflicto armado en el oriente del país. Foto: Mariano Vimos / Aica Colectivo

Un camino incierto

Cuando las personas son obligadas a desplazarse y llegan a un lugar diferente, deben pagar un arriendo, comprar un mercado o los útiles escolares para la nueva escuela de sus hijos. La realidad es que muchas viven en incertidumbre y sin los recursos suficientes para pagar un techo seguro donde dormir, alimentos diarios o los útiles escolares de sus hijos. 

“El campo es todo, uno no tiene necesidad de comprar lo que el campo le puede dar. Es poco lo que necesitamos del pueblo”, dice Ramiro*, una persona que fue desplazada y quien vivió toda la vida en su finca donde cosechaba sus propios alimentos.

Sin posibilidades de retorno

El retorno a sus hogares, para personas desplazadas, parece una ilusión.  

“Yo no retorno porque allá no hay nadie, uno no puede ir a que lo maten”, afirma María*, una mujer desplazada, quien ahora permanece en una ciudad trabajando en un restaurante.   

La solidaridad y la respuesta humanitaria deben ser tan contundentes como las necesidades de las poblaciones que deben adaptarse a la vida en lugares diferentes y ajenos. 

Quienes de manera espontánea retornan sin condiciones de seguridad, vuelven a ser desplazados de sus territorios. De hecho, la Corte Constitucional ha sido enfática sobre la importancia de brindar soluciones a la población afectada por el conflicto. Cualquier respuesta que se brinde seguirá siendo incompleta si el Estado no garantiza las condiciones de seguridad para que el hecho victimizante no vuelva a ocurrir: ”La garantía de no repetición constituye el eje central de la reparación transformadora. No basta con entregar una ayuda humanitaria si el Estado no logra desarticular los factores de persistencia que obligan a las víctimas a un peregrinaje institucional sin fin.”

Una joven estudiante universitaria, desplazada por el conflicto armado, en el nororiente del país. En muchas zonas afectadas por el conflicto en Colombia, crecer implica enfrentar decisiones complejas entre continuar estudiando, trabajar o verse expuesto a las dinámicas de los grupos armados. Foto: Mariano Vimos - Aica Colectivo

Una respuesta urgente

En los territorios donde el Estado está ausente o limitado por la violencia, los actores humanitarios internacionales son esenciales para entregar alimentos, agua, protección, refugio, educación, salud y servicios de salud sexual y reproductiva a quienes los necesitan. 

Desde el Consejo Noruego para Refugiados (NRC) trabajamos de la mano de actores locales y con recursos de la Unión Europea para aliviar el sufrimiento de la población cuando son obligadas a desplazarse de sus hogares. 

En tiempos de crisis, trabajamos junto a nuestros socios brindando: 

  • Agua, saneamiento e higiene (WASH): distribuimos kits de higiene y saneamiento, mejoramos el acceso a pozos, sistemas de bombeo e infraestructura de tratamiento de agua, y promovemos prácticas de higiene esenciales. 
  • Alojamientos e infraestructura: proporcionamos soluciones de alojamiento de emergencia a familias desplazadas, así como opciones de vivienda digna a mediano y largo plazo. 
  • Educación: facilitamos el acceso y la permanencia en el sistema escolar de niños y niñas afectados por crisis, distribuimos material pedagógico y brindamos formación técnica y profesional a jóvenes. 
  • Protección contra la violencia: implementamos estrategias de prevención y respuesta ante la violencia y el abuso, garantizando que las familias y comunidades desplazadas cuenten con entornos seguros. 
  • Información, orientación y asistencia legal (ICLA): asesoramos a las personas en la obtención de documentación legal, la prevención de desalojos y la restitución de sus derechos de vivienda, tierra y propiedad.