Colombia: humanidad en tiempos de conflicto y desastres

Diseñado por: Milena Ayala, Stephany García y Nicolas Reyes | Escrito y fotografías: David García

Facilitamos que instituciones del Estado lleguen a comunidades que habitan en zonas lejanas para que accedan a servicios básicos y derechos.

Facilitamos que instituciones del Estado lleguen a comunidades que habitan en zonas lejanas para que accedan a servicios básicos y derechos.

Una niña, debilitada por una enfermedad y deshidratada, lucha por respirar. La congestión es severa y su pequeño abdomen se expande y recoge de forma acelerada buscando aire. La preocupación de Marta, la trabajadora de salud que la está atendiendo, es evidente.  

“Llegamos a tiempo, si se hubiera quedado en su casa, la niña habría fallecido esta misma semana”, dice Marta. “Estas situaciones nos permiten reconocer que el ser humano, a pesar de su fortaleza, también es débil. Acá la salud de los menores de edad no está siendo controlada, no tienen un doctor que les haga seguimiento y los hospitales están muy lejos de estas comunidades”. 

Marta, quien brinda atención en salud, muestra su preocupación por la situación de una menor de edad enferma que debe ser trasladada de urgencias al centro de salud más cercano.

Marta, quien brinda atención en salud, muestra su preocupación por la situación de una menor de edad que debe ser trasladada de urgencias al centro de salud más cercano por su situación de salud.

Marta atiende a una mujer joven que tiene dolores abdominales.

Marta atiende a una mujer joven que tiene dolores abdominales.

Marta examina y asiste a cientos de personas durante estas jornadas. El compromiso de todo el personal de salud fue fundamental para asistir a la población.

Marta examina y asiste a cientos de personas durante estas jornadas. El compromiso de todo el personal de salud fue fundamental para asistir a la población.

En territorios alejados que han sido afectados por el conflicto armado y los desastres en Colombia, la ayuda es vital. Según Naciones Unidas, casi siete millones de personas necesitan asistencia humanitaria en el país. En estos territorios, donde la presencia de las instituciones estatales es insuficiente, la comunidad internacional invierte recursos que recibe para facilitar el ingreso temporal y la respuesta de instituciones estatales. Esta respuesta conjunta permite atender temporalmente las necesidades urgentes de la población y brindarles oportunidades que les ayuden a transitar de las emergencias hacia las soluciones a largo plazo. 

Esta acción conjunta de la comunidad internacional y las instituciones estatales salva y también transforma vidas en contextos de crisis. 

Conozca las historias de personas que viven en el corazón de estas comunidades indígenas ubicadas en el sur occidente de Colombia, donde no hay personal médico suficiente, medicinas, oficinas de registro, puntos de atención para las víctimas, personal que brinda servicios de protección a menores de edad o funcionarios que promuevan el acceso a programas sociales del Estado.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Personas que habitan en estos territorios tienen dificultades para leer y escribir, un alto número de personas solo se identifica con su huella porque no saben firmar.

Personas que habitan en estos territorios tienen dificultades para leer y escribir, un alto número de personas solo se identifica con su huella porque no saben firmar.

Personas que habitan en estos territorios tienen dificultades para leer y escribir, un alto número de personas solo se identifica con su huella porque no saben firmar.

Personas que habitan en estos territorios tienen dificultades para leer y escribir, un alto número de personas solo se identifica con su huella porque no saben firmar.

La captura de las huellas dactilares de la población es un paso fundamental para que la población pueda actualizar o acceder a documentos de identidad.

La captura de las huellas dactilares de la población es un paso fundamental para que la población pueda actualizar o acceder a documentos de identidad.

La captura de las huellas dactilares de la población es un paso fundamental para que la población pueda actualizar o acceder a documentos de identidad.

La captura de las huellas dactilares de la población es un paso fundamental para que la población pueda actualizar o acceder a documentos de identidad.

Una de las menores de edad de esta familia es vacunada por primera vez. Estas vacunas ayudarán a todos los menores de edad a prevenir enfermedades como la influenza.

Una menor de edad es vacunada por primera vez. Estas vacunas ayudarán a todos los menores de edad a prevenir enfermedades como la influenza.

Una de las menores de edad de esta familia es vacunada por primera vez. Estas vacunas ayudarán a todos los menores de edad a prevenir enfermedades como la influenza.

Una de las menores de edad de esta familia es vacunada por primera vez. Estas vacunas ayudarán a todos los menores de edad a prevenir enfermedades como la influenza.

Con identificación, con derechos

El padre de familia (derecha) junto a uno de sus hijos y a su empleador (izquierda) camina para acceder a su primer documento de identidad.

Un padre con su esposa y sus cinco hijos -menores de edad- llegan al lugar donde la comunidad internacional y las instituciones del Estado brindan servicios temporales a la población. La familia llega acompañada de un hombre joven. “Decidí traer a esta familia para que puedan acceder a los servicios que ustedes están brindando. Ellos viven muy lejos", dice el joven, quien se presenta como su nuevo empleador.

“Ellos vivían aislados, el trato que recibían de su anterior empleador era inhumano. A pesar de su edad, nunca han tenido un documento de identidad. Mi intención es que la situación de ellos cambie”.   

La familia habla en lengua indígena y vive a cuatro días de camino a pie del centro de salud más cercano y ninguno de ellos tiene registro de nacimiento o documentos de identidad.

“El parto de su última hija fue difícil. Nació hace pocos días gracias al trabajo de la madre y al apoyo del padre. Cuando yo llegué a recogerlos en el carro para llevarlos al médico, ella ya tenía a su hija en los brazos”.
Explicó el joven empleador para describir los retos que esta familia tiene para acceder a servicios de salud. 

Foto de la última hija de esta familia de siete personas. Como consecuencia de la falta de servicios de salud, en áreas de difícil acceso, niños y niñas nacen solas gracias al trabajo de sus madres y el apoyo de familiares o amigos.

Esta familia vive en una finca al interior de la selva, el cual es conocido por ser un territorio donde el conflicto armado ha tenido un impacto en la población civil y donde la presencia de instituciones del Estado es limitada o inexistente.

El padre de familia es inexpresivo y en todo momento parece cuidar a la familia. Además, su mente parece impenetrable, como la densa selva en estos territorios. Se mantiene firme como la corteza de los árboles que crecen en su territorio; en cambio, la madre interactúa con sus hijos y asiente con su cabeza en forma afirmativa para permitirles que reciban alimentos, accedan a servicios de salud o reciban información sobre la importancia del acceso a la educación -los menores de edad nunca han estudiado-. 

Pero para que puedan acceder a los servicios del Estado, el primer paso es obtener sus documentos de identidad. Las trabajadoras de la Registraduría inician el trámite para que el padre y la madre obtengan su documento. Primero, piden una certificación a la comunidad indígena que confirme que la familia vive en el territorio; luego, solicitan el RH de su sangre. Con la información básica que pueden obtener de la familia, las trabajadoras emiten el registro civil de los dos adultos y con esa información proceden a sacar la cédula.  

La captura de las huellas dactilares de la población es un paso fundamental para que la población pueda actualizar o acceder a documentos de identidad.

Capturan fotos y las primeras huellas de sus manos para los documentos de identidad. En menos de una hora, los dos adultos de más de 40 años -acompañados de sus 5 hijos- obtienen sus documentos. Ahora ellos podrán acceder a sus derechos: salud, educación o a los programas de ayudas para personas en condición de pobreza extrema.  

“Si no hubieran llegado hasta acá, esta familia no hubiera conocido a las instituciones del Estado”.
Dice su actual empleador, quien se siente orgulloso del apoyo brindado.

Los hijos de esta pareja también fueron registrados, las muestras de su sangre recogidas y podrán acceder a sus documentos de identidad. 

Una de las menores de edad de esta familia es vacunada por primera vez. Estas vacunas ayudarán a todos los menores de edad a prevenir enfermedades como la influenza.

Después de la atención recibida, la familia se sube al carro para iniciar el largo retorno al hogar donde viven.

Después de la atención recibida, la familia se sube al carro para iniciar el largo retorno al hogar donde viven.

El viaje de esta familia es como el recorrido de cualquier ser humano hacia lo desconocido. Salir de un entorno extremadamente lejano para obtener un documento de identificación es una hazaña. Hoy, la pareja y sus hijos se dieron cuenta de que hay algo diferente, que hay personas e instituciones del Estado que están ahí para ayudarles.

Como esta familia, cientos de personas accedieron a servicios de la Registraduría, salud, odontología, del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Unidad para las Víctimas, a programas para personas adultas mayores, información sobre educación, comisarías de familia o información sobre subsidios y ayudas humanitarias.  

Para cientos de personas que participaron en estas jornadas de asistencia, el acceso a una identificación o la actualización de sus datos les permitirá alcanzar la ayuda y las oportunidades que necesitan en sus territorios.    

Los servicios odontológicos hacen parte de estas jornadas, más de una docena de dientes tuvieron que ser extraídos para prevenir y sanar la salud de menores de edad y adultos.

Los servicios odontológicos hacen parte de estas jornadas, más de una docena de dientes tuvieron que ser extraídos para prevenir y sanar la salud de menores de edad y adultos.

Afectados por el conflicto armado 

Municipio de Ricaurte, Nariño - Colombia.

Municipio de Ricaurte, Nariño - Colombia.

En el área rural del municipio de Ricaurte hay personas que luchan por sobrevivir, incluso al conflicto armado. En este contexto la atención que llevamos a los territorios es vital, porque conecta a las personas que han perdido todo con el apoyo de las instituciones del Estado para que puedan conocer, acceder o exigir sus derechos. 

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, el departamento de Nariño, donde se encuentra ubicado el municipio de Ricaurte, sigue siendo afectado por la violencia. Dos de cada diez víctimas del conflicto armado en el país se registraron en este departamento en el 2024. En el primer semestre del 2025, se reportaron desplazamientos masivos en los municipios de Cumbitara, Ipiales, Ricaurte, Tumaco, Santa Bárbara, Roberto Payán, Policarpa, Olaya Herrera y El Charco. Miles de personas fueron afectadas por el conflicto en este departamento ubicado al suroccidente del país. Además, el uso de minas antipersonales, el reclutamiento forzado, homicidios, desapariciones forzadas y los confinamientos siguen siendo reportados en este territorio. 

Una mujer afectada por el conflicto, pide información al personal humanitario para acceder a sus derechos.

Una mujer afectada por el conflicto, pide información al personal humanitario para acceder a sus derechos.

Personal humanitario apoya a la unidad de víctimas en la información y orientación a quienes han sido afectados por el conflicto.

Personal humanitario apoya a la unidad de víctimas en la información y orientación a quienes han sido afectados por el conflicto. Foto NRC/David García.

Funcionaria que representa a la Unidad para las Víctimas, se prepara para brindar información y orientación a las personas que fueron afectadas por el conflicto armado.

Alejandra se prepara para brindar información y orientación a las personas que fueron afectadas por el conflicto armado.

Personal humanitario explica a la población local cómo acceder a los servicios de educación, salud, registro o atención para las víctimas durante esta jornada especial.

Personal humanitario explica a la población local cómo acceder a los servicios de educación, salud, registro o atención para las víctimas durante esta jornada especial.

En medio de las dificultades y el dolor que causa el impacto del conflicto armado en las comunidades, el acceso a la información se convierte en el primer paso hacia la reparación. Para muchas mujeres y hombres que lo han perdido todo, conocer sus derechos a través de las trabajadoras de la Unidad para las Víctimas no es solo un trámite administrativo, sino la apertura de una puerta hacia la protección y la dignidad que les fue arrebatada por la violencia. 

Una de estas valientes mujeres, tras recibir orientación sobre las medidas de reparación a las que tiene derecho, imagina el impacto de la compensación económica que recibirá por haber sido víctima de la violencia. Con determinación, comparte que su anhelo es mejorar la casa que hoy protege a los suyos: una estructura de tablas de madera que ha logrado sostenerse en pie, pero que no es suficiente para garantizar su seguridad. 

Ella piensa reemplazar las tablas por ladrillos en su casa y comprar un techo firme que no ceda ante las lluvias que se repiten en su territorio. Para ella, estos recursos no representan solo dinero, sino la oportunidad de construir un hogar resiliente donde el miedo a la intemperie y el recuerdo del desplazamiento forzado den paso a la estabilidad de un hogar seguro. 

Personal humanitario apoya a la unidad de víctimas en la información y orientación a quienes han sido afectados por el conflicto. Foto NRC/David García.

Para los trabajadores que brindan servicios a la población afectada por el conflicto, estas jornadas son una oportunidad única para transformar la realidad de las víctimas, especialmente para las personas que no tienen los recursos económicos para transportarse hacia las ciudades donde están las instituciones del Estado.

“Estamos atendiendo familias que han caminado durante 17 horas y luego han tomado un transporte público solo para llegar hasta donde estamos brindando la atención”.
Dice Alejandra, una trabajadora que brinda atención a las victimas.

Alejandra se prepara para brindar información y orientación a las personas que fueron afectadas por el conflicto armado.

La labor de quienes brindan asistencia a las víctimas del conflicto -que vienen de áreas lejanas y que no pueden transportarse a los lugares donde usualmente trabajan- es fundamental para garantizar el acceso a los derechos de la población. Por ejemplo, personas que sufrieron como consecuencia del asesinato de un familiar como consecuencia del conflicto armado lograron iniciar su proceso de registro como víctimas; allí, la gestión humana del personal que les asiste es vital para asegurar que su dolor sea reconocido y atendido por el Estado. 

Personal humanitario explica a la población local cómo acceder a los servicios de educación, salud, registro o atención para las víctimas durante esta jornada especial.

Protegiendo a la comunidad

Elsi Marín ha demostrado que la solidaridad es la herramienta de defensa más sólida de su pueblo.

Elsi Marín ha demostrado que la solidaridad es la herramienta de defensa más sólida de su pueblo.

Para líderes como Elsi, gobernadora de una de las comunidades indígenas de Ricaurte, la protección en medio del conflicto no comienza con medidas que se impongan desde afuera, sino con el empoderamiento y el conocimiento de la población en el territorio. Ella representa a una comunidad de cientos de familias, donde la distancia y la falta de recursos hacen que el viaje hacia la cabecera municipal de Ricaurte sea una barrera casi insuperable para acceder a los servicios del Estado. En estos territorios las acciones facilitadas por las organizaciones internacionales, para que las instituciones del Estado accedan y brinden asistencia en lugares de difícil acceso, se convierten en salvavidas.

“A las personas les queda difícil salir; no tienen recursos, muchos no saben leer o escribir y cuando logran salir a la ciudad, deben esperar muchos turnos o filas interminables. Aquí, la asistencia que ustedes brindan es mucho más efectiva y humana”.
Explica Elsi, quien entiende que prevenir riesgos asociados al conflicto implica garantizar el acceso a los derechos a quienes más los necesitan. 

Con la experiencia pero sin presupuesto para realizar su labor, Elsi ha demostrado que la solidaridad es la herramienta de defensa más sólida de su pueblo. A través de iniciativas como las ‘ollas comunitarias’ logra unir a la población (espacios donde miembros de una comunidad se reúnen para cocinar alimentos y compartirlos con quienes más lo necesitan). “Hay gente que sale a trabajar desde las seis de la mañana sin comer; la olla nos permite juntarnos y sostenernos”. Para Elsi, velar por el bienestar colectivo es un deber sagrado, ya sea gestionando apoyo para que las familias con más necesidades accedan a tanques de agua potable o identificando a adultos mayores que, por falta de información, nunca han recibido la ayuda estatal que les corresponde. 

Organizamos los alimentos que se entregan a las familias víctimas del el conflicto armado o han sido afectadas por las inundaciones.

Organizamos los alimentos que se entregan a las familias víctimas del el conflicto armado o han sido afectadas por las inundaciones.

La comunidad se organiza para acceder a los alimentos de la olla comunitaria organizada por la comunidad internacional

La comunidad se organiza para acceder a los alimentos de la olla comunitaria organizada por la comunidad internacional

La labor de liderazgo en estos entornos es un puente crítico entre el abandono y la esperanza. Elsi dice que el apoyo de las organizaciones internacionales es fundamental para dar bienestar a su comunidad y proteger a quienes habitan en los rincones más apartados de Ricaurte. “Que nos sigan apoyando”, pide con determinación, convencida de que cada acción de información y asistencia no solo mitiga los riesgos del conflicto, sino que siembra las bases de una comunidad más fuerte, informada y capaz de reclamar su lugar para alcanzar la reparación integral.  

“Gracias a su apoyo, hoy estamos mejor preparados para cuidar nuestra vida y nuestro territorio. Al aprender a reconocer los riesgos, podemos actuar a tiempo para evitar huir de nuestras casas por culpa de la violencia o las inundaciones. Ahora sabemos que organizándonos y apoyándonos somos más fuertes y podemos protegernos mejor”.
Explica Elsi, cuando hace referencia al trabajo de las organizaciones humanitarias y la comunidad.

Protección, soluciones, esperanza 

La labor de las organizaciones humanitarias en Colombia no se limita a la entrega de ayuda en emergencias; se trata de construir, junto con las comunidades, soluciones que permanezcan en el tiempo y devuelvan la dignidad a las familias. Entendemos que la recuperación de un territorio afectado por el conflicto debe ser integral, por eso trabajamos para fortalecer la seguridad alimentaria mediante huertas comunitarias y capacitación técnica que permiten a los hogares ser más resilientes.  

Como dice la gobernadora Elsi Marín, "el bienestar comienza por lo básico: el acceso a agua segura a través de la instalación de tanques y la mejora de sistemas de saneamiento". Esto garantiza que las niñas y los niños crezcan en entornos saludables, seguros, con educación y protegiéndolos de enfermedades y devolviéndoles la estabilidad perdida por el conflicto armado. 

Paralelamente, orientamos nuestros esfuerzos en sanar las heridas emocionales que deja la violencia, brindando asistencia y vinculando a las comunidades rurales con los servicios del Estado. Además, fortalecemos los conocimientos de las comunidades para que conozcan sus derechos y brindamos ayuda legal para que las familias obtengan sus documentos de identidad, exijan sus derechos como víctimas y puedan gozar efectivamente de los servicios del Estado. Implementamos acciones para fortalecer la autoprotección comunitaria, dotando a líderes y vecinos de los conocimientos necesarios para identificar riesgos y actuar de manera organizada ante las amenazas. 

Hay personas que caminan durante horas por caminos difíciles para asistir a estas jornadas de atención donde pueden finalmente exigir sus derechos.

Al final del día, el impacto de esta respuesta integral se refleja en el cambio de vida de personas que, tras caminar horas para buscar apoyo, encuentran un camino hacia la reparación. Cuando una familia logra registrarse como víctima o un joven accede a la educación, estamos transformando el miedo en autonomía. Como lo expresa la comunidad: aprender a reconocer los riesgos y utilizar estratégicamente las redes de apoyo es lo que permite a las familias actuar a tiempo para evitar nuevos desplazamientos forzados, asegurando que el arraigo y la esperanza vuelvan a ser el corazón de sus hogares en medio de las dificultades. 

Estas acciones son posibles gracias al apoyo de la acción humanitaria del Consorcio MIRE+, financiado por la Unión Europea, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la Agencia Española de Cooperacion Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).  

El consorcio MIRE+ es un mecanismo de respuesta de emergencia conformada desde el año 2020, liderado por el Consejo Noruego para Refugiados en asociación con Acción Contra el Hambre y Médicos del Mundo quienes brindan ayuda humanitaria y contribuyen a la recuperación temprana de comunidades recientemente desplazadas, confinadas o en situaciones humanitarias complejas como consecuencia del conflicto armado y los desastres en Colombia. 

Personas adultas mayores que han sido afectadas por el conflicto buscan apoyo para acceder a las ayudas del Estado. El acceso a sus derechos no sería posible sin estas jornadas especiales.

Hay personas que caminan durante horas por caminos difíciles para asistir a estas jornadas de atención donde pueden finalmente exigir sus derechos.

Hay personas que caminan durante horas por caminos difíciles para asistir a estas jornadas de atención donde pueden finalmente exigir sus derechos.

Personas adultas mayores que han sido afectadas por el conflicto buscan apoyo para acceder a las ayudas del Estado. El acceso a sus derechos no sería posible sin estas jornadas especiales.

Personas adultas mayores que han sido afectadas por el conflicto buscan apoyo para acceder a las ayudas del Estado. El acceso a sus derechos no sería posible sin estas jornadas especiales.

El equipo de trabajadoras y trabajadores humanitarios del Consorcio MIRE+ que hacen posible estas jornadas de acceso a derechos y servicios para poblaciones que viven en territorios lejanos y afectadas por el conflicto armado o los desastres.

El equipo de trabajadoras y trabajadores humanitarios del Consorcio MIRE+ que hacen posible estas jornadas de acceso a derechos y servicios para poblaciones que viven en territorios lejanos y afectadas por el conflicto armado o los desastres.