El Catatumbo: localización en tiempos de emergencia
En la subregión con el mayor número de víctimas en Colombia en el 2025, el Consejo Noruego para Refugiados (NRC) trabajó de la mano con actores locales para brindar una respuesta humanitaria más eficiente y sostenida.
La ayuda que brindamos a más de
35.000 personas
en el Catatumbo salvó vidas y también fortaleció las capacidades y el liderazgo de los sistemas locales para la gestión del riesgo y la respuesta en emergencias.
El valor de la confianza: DNUSO y Madres del Catatumbo
Una de cada tres personas que recibió nuestra asistencia humanitaria lo hizo a través de las manos y el apoyo de organizaciones de base y líderes locales. Esta fue la única forma de garantizar el acceso de la ayuda a las zonas más violentas o la posibilidad de brindar asistencia a personas con miedo, escondidas y desatendidas.
Donde la violencia impone el silencio, la población obligada a confinarse o a desplazarse suele esconderse y temer a lo desconocido. En territorios donde el conflicto ha alterado incluso las formas más cotidianas de actuar, la confianza no se regala. Es aquí donde el trabajo de la mano de organizaciones locales se vuelve vital e irremplazable en la respuesta humanitaria.
"No es lo mismo que la gente desplazada reciba un mensaje de WhatsApp para que se acerque a un lugar desconocido a recibir ayuda, a que la lideresa de la comunidad le explique qué hacer para acceder a la ayuda humanitaria"
Afirma una representante de la organización de Madres del Catatumbo.
Gracias a la estructura de organizaciones como DNUSO y Madres del Catatumbo, logramos asistir a personas desplazadas que permanecían dispersas en los centros urbanos a los que llegaron buscando protección. Algunas víctimas del conflicto permanecieron ocultas por el miedo, la desconfianza y las amenazas de actores armados organizados.
Estas organizaciones y líderes locales decidieron trabajar de la mano con NRC por su confianza hacia la organización
“La diferencia de NRC es la humanidad, su cercanía a la población nos genera confianza de verdad”.
Afirmó un representante de DNUSO.
Pero esta labor conjunta va mucho más allá, lideresas de estas organizaciones pasaron de ser participantes a interlocutoras. Estas mujeres ahora gestionan directamente la oferta institucional, llamando a entidades como el ICBF o la Unidad de Víctimas para asegurar que nadie se quede atrás.
NRC fortaleció sus conocimientos para que exigieran los derechos de las víctimas a las instituciones del Estado. Hoy no es extraño identificar a funcionarios públicos entrando a las casas de estas organizaciones sociales para brindar información o asistencia. Tampoco es extraño que mujeres de estas asociaciones brinden información en áreas rurales a las víctimas para que exijan sus derechos al Estado.
A finales de 2025 y principios de 2026, nuevos desplazamientos forzados fueron reportados en el Catatumbo. Estas asociaciones, de manera independiente y autónoma, brindaron orientación a las víctimas y exigen a las instituciones del Estado la protección de sus poblaciones.
La primera línea de respuesta del Estado
Para que la ayuda humanitaria llegue a la población en tiempos de crisis, el Estado debe ser ágil. Durante la emergencia en el Catatumbo, NRC escuchó, acompañó y puso en marcha una estrategia conjunta de respuesta con funcionarios de la personería, para que su labor lograra ser excepcional.
Aceleramos procesos de contratación locales para que las Personerías pudieran contar con personal técnico en Tibú, El Tarra o Cúcuta. Solo así se lograron realizar los censos de miles de personas desplazadas. El trabajo conjunto facilitó la digitalización de anexos del Registro Único de Víctimas y la toma de declaraciones, transformando procesos que pudieron haberse extendido por meses en una respuesta efectiva y a corto plazo.
Registramos más de 30.000 personas en un solo mes, permitiendo un censo real para que el Estado lograra activar su ayuda.
Con las y los personeros aprendimos haciendo de manera conjunta. NRC no entregó manuales, guías o plegables para fortalecer las capacidades técnicas en las personerías; acordamos de manera conjunta la entrega de apoyos en especie: desde recursos humanos capacitados, hasta papelería y tinta para las impresoras.
“La personería hoy es más ágil”. Con NRC nos hablamos al oído, lo que nos permite aprender haciendo y mejorar nuestras buenas prácticas sin miedo a equivocarnos.”
Funcionario de Personería.
Educación: el legado de la academia
Cuando se reportan violaciones a los Derechos Humanos o posibles infracciones al Derecho Internacional Humanitario, es fundamental contar con personas preparadas para salvar vidas. En situaciones de emergencias, como las que se siguen reportando en el Catatumbo, la acción de los docentes es fundamental. Por eso, en alianza con la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS) trabajamos de la mano para crear un diplomado de Educación en Emergencias.
Diseñamos una malla curricular para docentes, permitiendo que la academia sea parte de una solución tangible ante las crisis.
La universidad puso a disposición su la infraestructura y el personal docente, NRC entregó recursos para garantizar la movilidad de profesores del sector rural para su formación técnica. Hemos transferido el liderazgo de la gestión del riesgo a 50 docentes y este año 100 personas más serán líderes en la respuesta humanitaria en sus territorios rurales, donde la presencia de las instituciones del Estado sigue siendo limitada.
La Universidad Francisco de Paula Santander hoy lidera una solución ante la falta de capacidades en el Catatumbo para gestionar el riesgo y responder ante las emergencias. Los docentes en el Catatumbo podrían ser los primeros respondientes ante las crisis humanitarias. Más allá de una acción externa, nuestra estrategia se centra en el fortalecimiento de las capacidades instaladas de las instituciones locales.
“Como docente, antes me sentía impotente ante el desplazamiento de mis alumnos. Ahora, el diplomado me ha dado las herramientas para gestionar la crisis desde el salón de clases. Siento que la universidad finalmente nos dio las herramientas que necesitamos para liderar y atender la realidad de nuestra región.”
Docente.
Un modelo para el futuro
La localización no es solo una palabra técnica; es actuar con el ejemplo. En el Catatumbo, NRC ha demostrado que la ayuda más efectiva y sostenible es aquella que invierte en las capacidades de su población, sus líderes y funcionarios públicos. Hoy, las comunidades no solo reciben ayuda: la gestionan, la analizan y la exigen a las instituciones garantes de derechos.





