Una nueva vida con sabor a hogar: la historia de María y su negocio ‘Sabores Corepan’

María después de realizar los cupcakes que vende en su negocio.

María después de realizar los cupcakes que vende en su negocio.

Un nuevo comienzo

En 2019, María cruzó sola la frontera dejando atrás su vida, a su hogar lleno de recuerdos y a su familia. Llegó a Colombia a una habitación pequeña donde una colchoneta y una estufa eran todo lo que tenía. Su meta era sencilla: empezar de nuevo y reunir el suficiente dinero para acceder a tratamientos médicos y para que su hijo y su esposo se reencontraran con ella.

Durante meses, realizó diferentes trabajos sin un contrato ni un horario fijo. Trabajaba extensas jornadas y recibía poco dinero, debido a que no contaba con documentos para poder acceder a un trabajo formal. Sin embargo, con el dinero que ganaba logró que su esposo y su hijo viajaran a Colombia.

María, viendo algunas fotos en su celular de cuando tuvo un puesto en la calle.

María siguió trabajando de esta forma, hasta que su estado de salud empeoró. Entonces, decidió abrir un pequeño puesto en la calle donde vendía tintos y empanadas. En este lugar duró tres años, hasta que llegó la pandemia y su negocio cerró.

María, recordando las fotografías de las primeras tortas que realizó.

Reinventarse para sobrevivir

Después de algunos meses, María quedó embarazada y dio a luz a su hija. Allí en medio de la incertidumbre descubrió una nueva posibilidad: la cocina. Una amiga la animó a emprender y con 25 USD en el bolsillo, compró sus primeros moldes. “Me gradué en YouTube”, dice sonriendo, recordando cómo aprendió a preparar tortas viendo tutoriales en línea. 

Al principio, le costaba vender. Volvía a casa con las mismas tortas que había salido a ofrecer, hasta que decidió cambiar su estrategia: empezó a ofrecer tortas al por mayor y así llegaron sus primeros clientes. Un día, una mujer le hizo un pedido para esa misma noche y ella, sin pensarlo, compró los ingredientes y entregó sus primeras tortas a tiempo. Ese fue el inicio de ‘Sabores Corepan’ (Cocina, Repostería y Panadería), el emprendimiento que hoy sostiene a su familia. 

María, viendo algunas fotos en su celular de cuando tuvo un puesto en la calle.

María, viendo algunas fotos en su celular de cuando tuvo un puesto en la calle.

María, recordando las fotografías de las primeras tortas que realizó.

María, recordando las fotografías de las primeras tortas que realizó.

María, preparando cupcakes con algunos de los implementos que pudo comprar con el programa ADN Dignidad.

María, preparando cupcakes con algunos de los implementos que pudo comprar con el programa ADN Dignidad.

El camino de María dio un giro cuando conoció el programa ADN Dignidad. Gracias al acompañamiento y al apoyo económico brindado, pudo invertir en su emprendimiento: compró una batidora, un mesón, un horno y una nevera exhibidora gracias al apoyo del pueblo de los Estados Unidos.

“Este programa fue la puerta que me permitió avanzar”, dice. “Con las capacitaciones aprendí lo que es un punto de equilibrio y a realizar un plan de negocios”.

Después de participar en el programa, María logró abrir su primer local, donde genera un empleo fijo: “Si no hubiera sido por el apoyo de ADN Dignidad, tal vez no hubiera podido abrir mi local”. Su apoyo me permitió crecer, me permitió avanzar. Cuando abrí mi local y vi todo lo que había logrado, me di cuenta de que los sueños se planean y se cumplen”.

María, en el local que abrió, donde vende empanadas, productos congelados, bebidas y postres.

María, en el local que abrió, donde vende empanadas, productos congelados, bebidas y postres.

María se siente orgullosa de su emprendimiento y afirma que “las personas migrantes somos la solución y no el problema en los países que nos acogen. Gracias a estos programas podemos aportar al crecimiento económico del país”. 

Construyendo futuro paso a paso

Hoy, ‘Sabores Corepan’ cuenta con cinco líneas de negocio: atención directa en su local, pedidos al por mayor, distribución a cafeterías aliadas, venta de productos congelados y un programa de aliados para que otras mujeres puedan generar ingresos adicionales. 

María decorando cupcakes.

Con el tiempo, la vida de María cambió por completo. Su hijo de 11 y su pequeña de 3 años son ahora su mayor inspiración. Sueña con abrir una cafetería donde sus productos y su historia sigan inspirando a otros. Ya tiene el mobiliario listo, así que solo espera la máquina de café y reunir el arriendo del nuevo local para dar el siguiente paso.

“Cuando eres migrante, la resiliencia se multiplica”, dice con firmeza. “No hay espacio para rendirse. Yo encontré en la comida una forma de construir identidad, de conectar con la gente y de demostrar que puedo generar ingresos de forma digna y sostenible”.

María decorando cupcakes.

María decorando cupcakes.

María feliz con su negocio.

María feliz con su negocio.

María sueña con una vida saludable, junto a su familia, generando empleo y fortaleciendo su negocio. Hoy utiliza las redes sociales, especialmente TikTok, para dar a conocer su historia, posicionar su marca y conectar con más personas que, como ella, creen en el poder de los nuevos comienzos.

Hoy, ‘Sabores Corepan’ es mucho más que un negocio: es el reflejo de una historia de esfuerzo, esperanza y gratitud con quienes le han apoyado. En cada producto que sale de su horno y de su cocina hay un mensaje silencioso, pero poderoso: siempre es posible volver a empezar.