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Colombia: Los ataques a la educación continúan sin dar tregua

Dos niñas caminan hacia la escuela en la región occidental del país, una de las tres zonas donde NRCregistró el mayor número de ataques contra la educación en 2025.
En el 2025, la vida de un estudiante o docente en Colombia estuvo en peligro cada hora. Los continuos ataques a la educación siguen transformado escuelas en zonas de peligro, dejando a quienes se encuentran en ellas bajo un riesgo constante, advierte el Consejo Noruego para Refugiados (NRC).
Publicado 12. Mar 2026

NRC reitera su llamado urgente a todas las partes en conflicto para que respeten el carácter intocable de las aulas de clase.

“Es una cuestión de vida o muerte que se tomen medidas inmediatas para evitar ataques a las escuelas, mientras los grupos armados luchan por el control en el país”, dijo Giovanni Rizzo, director de país de NRC en Colombia.

La vida y la seguridad de más de 11.000 personas se vieron afectadas por 83 ataques contra la educación en Colombia en el 2025, según un reporte reciente de NRC. Estos hallazgos revelan que los ataques impactaron a 104 sedes educativas, en nueve de los treinta y dos departamentos del país, donde la organización brinda asistencia humanitaria.

“Seamos claros: la situación sigue siendo crítica y es totalmente inaceptable. No veremos un cambio real y duradero en los territorios hasta que cada una de las partes del conflicto deje de tratar a las escuelas como objetivos. Las escuelas deben permanecer fuera de los límites de la violencia. Es hora de que las obligaciones de las partes en conflicto se transformen en acciones eficaces para proteger el futuro de Colombia”, dijo Rizzo.

Los ataques a la educación incluyeron enfrentamientos armados dentro de los terrenos de las escuelas, la utilización de explosivos en las escuelas y la ocupación de escuelas como bases militares. Estos factores fueron los principales detonantes de la crisis durante el año. Además, el reclutamiento forzado de niñas y niños en las escuelas, junto con el desplazamiento forzado y el homicidio selectivo de docentes, representan una grave amenaza para la educación.

“Los enfrentamientos empezaron cuando todavía estábamos en clase. Uno de los grupos armados se metió directamente en la escuela”, relató a NRC un docente del departamento del Chocó, en el occidente de Colombia. “Les rogamos que se fueran, pero no escucharon. Cuando terminaron los combates, nos tocó a nosotros limpiar las secuelas: recoger casquillos de balas, ropa de combatientes y los desechos que habían dejado en nuestros salones”.

Cada dos semanas en promedio, una escuela en Colombia fue utilizada u ocupada con fines militares, según el reporte de NRC. Estas ocupaciones no solo ocasionan el cierre de salones de clase: comprometen directamente el derecho de la niñez a la educación y su futuro. La escuela es a menudo el único lugar donde niñas y niños tienen garantizada la alimentación, estos ataques también les roban su próxima comida.

“La educación no puede esperar a que las armas se silencien; es una cuestión de supervivencia. El Estado y la comunidad internacional no pueden permitirse fallarle a estas niñas y niños. Debemos garantizar que las escuelas sean verdaderos entornos seguros donde los servicios de educación, alimentación y salud nunca se detengan. Porque sabemos cuál es la verdad: un niño con hambre no puede aprender, y un niño fuera de la escuela es una presa fácil para los reclutadores del conflicto”, dijo Rizzo.

Notas para editores:

  • De acuerdo con los datos recopilados por NRC, un total de 11,214 personas se vieron afectadas por ataques a la educación en el contexto del conflicto armado entre enero y diciembre de 2025 en las zonas de Colombia donde el NRC tiene presencia.
  • La frecuencia con la que una persona se ve afectada por ataques a la educación cada hora se deriva de un total de 11,214 personas afectadas durante 8,760 horas o un periodo de 365 días.
  • Según el informe de NRC de 2025, 31 sedes educativas fueron utilizadas u ocupadas por grupos armados en los departamentos monitoreados, un promedio de una escuela cada doce días.
  • Colombia está dividida en 32 departamentos. Durante 2025, NRC recopiló información en 9 departamentos: Antioquia, Arauca, Cauca, Chocó, La Guajira, Nariño, Putumayo, Norte de Santander y Valle del Cauca.
  • Debido a la disminución de la financiación humanitaria, NRC solamente pudo monitorear ataques a la educación en nueve departamentos en 2025, cinco menos que los 14 departamentos monitoreados en el 2024.
  • La financiación humanitaria en Colombia para atender a las personas afectadas por el conflicto armado se redujo a la mitad entre el 2024 y el 2025, pasando de aproximadamente 207,3 millones de dólares en 2024 a 98,4 millones de dólares en 2025 (OCHA).
  • 4,4 por ciento de la financiación se destinó a educación en el 2025 (OCHA).
  • El reporte de NRC (disponible solo en español) no es un análisis exhaustivo de todos los ataques contra la educación en Colombia. Los datos e información presentados solo reflejan la situación en las zonas donde tiene presencia NRC, y sus categorías de análisis se limitan a las relacionadas con la Declaración de Escuelas Seguras.
  • La Declaración de Escuelas Seguras es un compromiso político intergubernamental dedicado a proteger a estudiantes, docentes e instituciones educativas durante los conflictos armados. Proporciona un marco para que los Estados garanticen la continuidad educativa, comprometiéndose a abstenerse del uso militar de las escuelas y a implementar medidas concretas que protejan los espacios de aprendizaje frente a los ataques.

Para más información, por favor contactar a:

  • Línea global de atención a medios del NRC: media@nrc.no | +47 905 62 329
  • Ana Milena Ayala Sánchez, oficial de incidencia y comunicación en Colombia: ana.ayala@nrc.no | +57 323 274 6021